A la hora de contratar un seguro, muchas personas prefieren pagar mes a mes porque parece más cómodo ("es como pagar Netflix"). Sin embargo, como experta en seguros, mi consejo es casi siempre intentar optar por el pago anual. Aquí te explico por qué.
1. Los recargos por fraccionamiento
Muchas compañías aplican un recargo cuando decides dividir el pago. Puede ser un 2%, un 4% o más. Eso significa que, al final del año, estás pagando más por el mismo producto solo por haberlo dividido en cuotas.
2. Tranquilidad mental
Con el pago anual, te olvidas del seguro durante 365 días. No hay riesgo de que un mes te venga mal, se devuelva el recibo por error y, justo en ese momento, tengas un siniestro y la compañía te ponga problemas por impago.
3. Mejor control de gastos
Aunque duele más pagar todo de golpe, financieramente es más saludable. Sabes exactamente lo que gastas y no acumulas "micro-pagos" mensuales que, sumados, se comen tu presupuesto sin que te des cuenta.
Mi consejo: Si puedes permitírtelo, paga anual. Si no, intenta semestral. El pago mensual déjalo solo para seguros muy caros (como un seguro de salud familiar completo) donde el desembolso anual sería inasumible.