El seguro de decesos es uno de los más contratados en España (más de 22 millones de personas lo tienen), pero también es uno de los grandes desconocidos. A menudo, las familias lo contratan por tradición o "para que no falte nada", sin revisar bien qué están firmando.
Como asesora de seguros con años de experiencia, he visto muchos casos de personas que llevaban años pagando por una póliza que no les convenía. Aquí te cuento los 5 errores más habituales para que no te pasen a ti.
1. No revisar el tipo de prima (Nivelada vs Natural)
Este es el error número uno. Existen principalmente dos tipos de tarifa:
- Prima Natural: Pagas muy poco cuando eres joven, pero el precio sube drásticamente cuando te haces mayor (justo cuando más lo necesitas).
- Prima Nivelada: Pagas una cuota más estable que se mantiene mucho más constante con el paso de los años.
Mucha gente contrata la natural porque es "barata" al principio, y se llevan un susto enorme al llegar a los 65 o 70 años.
2. Duplicar coberturas
A veces contratamos seguros de accidentes o de vida que ya incluyen una pequeña partida para gastos de sepelio, o viceversa. Un buen asesor revisará todas tus pólizas para asegurarse de que no estás pagando dos veces por lo mismo.
3. Ignorar el capital asegurado
El coste de un sepelio varía muchísimo de una ciudad a otra. No es lo mismo morirse en Madrid que en un pueblo pequeño de Cuenca. Si tu capital asegurado es bajo, tu familia tendrá que pagar la diferencia. Si es demasiado alto, estás pagando de más (aunque ese dinero sobrante se debe devolver a los herederos, es mejor ajustar la prima).
4. No incluir a todos los miembros de la familia
Es común asegurar solo a los padres y olvidar a los hijos, pensando que "son jóvenes". Los seguros de decesos familiares suelen ser muy económicos para incluir a los niños, y te ofrecen coberturas de asistencia en viaje o sanitarias que son muy útiles para ellos.
5. Contratar solo por el precio
En el momento de la verdad, lo que tu familia va a valorar no es haberse ahorrado 2€ al mes, sino la calidad del servicio. ¿La compañía se encarga de todo el papeleo? ¿Tienen atención 24h real? ¿Te permiten elegir el tanatorio que tú quieres o te imponen uno lejano? La calidad de la asistencia es fundamental.